Norma EN 1335: Qué Es y Qué Garantiza en una Silla de Oficina (2026)
Que una ficha diga «cumple la norma EN 1335» no significa que la silla vaya a ser cómoda para ti. Es el malentendido más repetido de las sillas de oficina, y conviene aclararlo antes de que pese en una decisión.
La respuesta corta: la norma EN 1335 es la referencia europea para las sillas de trabajo de oficina y fija dimensiones, requisitos de seguridad y métodos de ensayo. Garantiza que la silla es un producto comprobado. No garantiza que se ajuste a tu cuerpo.
Qué es la norma EN 1335
Es una serie de normas técnicas europeas, publicadas en España con el prefijo UNE, que describe cómo debe ser una silla de trabajo de oficina y cómo se comprueba. El INSST, el organismo público de referencia en prevención, la recoge en su nota técnica sobre cómo elegir sillas de oficina. Según esa nota, la serie «propone un conjunto de condiciones relacionadas con sillas estandarizadas para la mayoría de los usuarios».
Fíjate en la palabra «estandarizadas». La norma no describe la silla perfecta. Describe una silla razonable para una persona media y la comprueba con las mismas pruebas para todas. Eso es la norma en 1335: un examen común, no un traje a medida.
Es una norma de producto y es voluntaria: ninguna ley te obliga a comprar una silla que la cumpla. Lo que la ley sí pide a un puesto con pantalla lo explicamos en otra guía; aquí nos quedamos con la estructura de la norma.

Las partes de la norma EN 1335: dimensiones, seguridad y ensayos
La serie se organiza en partes, y cada una responde a una pregunta distinta:
- Parte 1, dimensiones. Define las medidas de la silla y cómo se miden. También reparte las sillas en tipos, que veremos enseguida.
- Parte 2, requisitos de seguridad. Recoge lo que la silla debe cumplir para ser segura en uso.
- Parte 3, métodos de ensayo. Describe cómo se comprueba, en laboratorio, que la silla cumple lo anterior.
Existe además un informe técnico con observaciones de diseño sobre la parte 1. Sirve de guía, pero no es la norma en sí.
El texto completo de cada parte es de pago, así que no vamos a inventar qué número de apartado exige qué. Lo que sí puedes saber es esto: la parte 1 mide la silla, la 2 define lo que debe soportar y la 3 explica el examen.
Tipos de silla: A, Ax, B y C
La parte 1 de la norma en 1335 clasifica las sillas por su capacidad de regulación. La clasificación vigente tiene cuatro clases: Ax, A, B y C. Los resúmenes divulgativos de la revisión de 2020 explican que la nueva clasificación fue el cambio principal.
Para orientarte, sin entrar en cifras que solo aparecen en el texto de pago:
- Clase Ax y clase A: las que más regulación exigen, pensadas para una población de usuarios amplia.
- Clase B: coincide en gran medida con la antigua clase A de la edición anterior.
- Clase C: se aplica a sillones de oficina, con menos exigencias de regulación.
La idea de fondo es sencilla: cuanta más regulación, a más cuerpos distintos llega la silla. Lo dice la propia nota del INSST sobre el tipo A de la edición antigua, que «abarca a un mayor rango de población laboral». Por eso, que una silla cite la norma sin decir la clase te cuenta poco.
Ojo con la fecha. La nota técnica del INSST es de 2018 y cita la edición de 2001; la revisión de la parte 1 llegó después. Si ves una mención, mira a qué edición se refiere.

A quién va dirigida la norma en 1335
Aquí está el dato que casi ninguna ficha comenta. La serie se ha pensado para usuarios con estaturas normalizadas entre 1,51 y 1,92 m y un peso inferior a 110 kg, según la nota técnica del INSST.
Si estás dentro de ese rango, la silla se ha diseñado y ensayado pensando en alguien como tú. Si quedas fuera, por estatura o por peso, que la ficha cite la norma EN 1335 te dice mucho menos. En ese caso importan más los datos propios del fabricante, como el peso máximo declarado o el recorrido de los ajustes.
Tampoco es una norma para cualquier asiento. Habla de sillas de trabajo de oficina, no de cualquier asiento con ruedas.

Qué garantiza la norma EN 1335 y qué no
Qué sí: que la silla que cita la norma en 1335 se ha medido y ensayado con un método común. Un resumen divulgativo de un fabricante lo cuenta así: para obtener el sello se comprueba su estabilidad y resistencia. Es decir, que no se vuelca con facilidad y que aguanta el uso previsto.
Qué no:
- No mide si la silla es cómoda para ti. La comodidad depende de tu cuerpo, de tu mesa y de cuántas horas pasas sentado. Eso no cabe en una prueba de laboratorio.
- No sustituye a la ergonomía de tu puesto. El INSST lo dice con claridad: no existe «un criterio de ‘silla ergonómica’ universal». Y su recomendación es que se prueben varios modelos y se elija «entre las que mejor se adapten a sus características antropométricas».
- No es una etiqueta legal. Es voluntaria. Una silla sin ella no es ilegal, y una silla con ella no es automáticamente buena.
- No garantiza tu postura. Que la silla se regule no significa que la regules bien. Ese ajuste lo haces tú.
Lo que más se parece a «ergonómica» en el INSST es un criterio de uso, no un ensayo: que la silla permita una postura cómoda durante un periodo de tiempo y cambios de postura. Eso lo comprobarás sentándote, no leyendo una ficha.
Cómo leer una mención de la norma en 1335 en una ficha
Cuando una ficha dice que cumple la norma, hazle estas preguntas:
- ¿Qué parte cita? No es lo mismo «cumple la EN 1335» que «ensayada según la parte 2». Sin más detalle, es una frase de marketing.
- ¿Qué clase y qué edición? La clase dice cuánta regulación ofrece. La edición dice con qué versión se evaluó.
- ¿Hay un informe o certificado? Afirmarlo es gratis. Un informe de laboratorio, con fecha, es otra cosa.
- ¿Cita el rango de usuario? Si no dice nada de estatura o peso, aplica el rango de la norma: 1,51-1,92 m y menos de 110 kg.
- ¿Trae instrucciones? El INSST pide que la compra incluya las de montaje, uso y mantenimiento.
Si la norma en 1335 se queda en un icono o en «conforme a normas europeas», trátala como un dato más, no como una prueba.

Por qué una silla puede cumplir la norma EN 1335 y aun así no irte bien
Pasa más de lo que parece, y casi siempre por tres motivos.
Primero, no eres el usuario medio. Si tu cuerpo está en un extremo del rango, o fuera de él, una silla «estándar» puede quedarte corta de asiento o alta de respaldo aunque cumpla todo.
Segundo, la norma comprueba la silla, no el conjunto. Tu mesa, tu pantalla y tu forma de trabajar no entran en el ensayo. Una silla bien ensayada con una mesa mal regulada sigue siendo un mal puesto.
Tercero, cumplir no es durar. La norma ensaya para un uso previsto; cuánto aguanta cada pieza con los años depende de cómo se use y de su calidad. De eso hablamos en cuánto dura una silla de oficina.
La conclusión práctica: usa la norma como filtro y no como veredicto. Descarta las que no la citan con detalle y luego decide sentándote. Si buscas por dónde empezar, tienes las sillas ergonómicas que sí cumplen lo que prometen.

Preguntas frecuentes
¿Es obligatoria la norma EN 1335?
No. Es una norma técnica voluntaria. La ley pide requisitos al puesto de trabajo con pantalla, no que la silla lleve esta norma. Sirve como referencia de calidad, no como obligación.
¿Qué significa que una silla cumpla la norma EN 1335?
Que se ha medido y ensayado con los métodos de la serie: dimensiones, seguridad y resistencia. No significa que sea cómoda, que se adapte a ti ni que sea la mejor de su tipo.
¿Cuántas partes tiene la norma EN 1335?
Tres partes principales: dimensiones, requisitos de seguridad y métodos de ensayo. Hay además un informe técnico con observaciones de diseño sobre la parte 1.
¿Para qué personas está pensada la UNE-EN 1335?
Para usuarios de entre 1,51 y 1,92 m de estatura y con menos de 110 kg, según la nota técnica del INSST. Fuera de ese rango, mira los datos del fabricante.
¿Cómo sé si mi silla cumple la norma?
Busca en la ficha la parte, la clase y la edición. Si solo aparece una frase suelta, pide el informe o el certificado al vendedor antes de darlo por bueno.
Conclusión
La norma EN 1335 es una buena señal sobre cómo está hecha una silla, no sobre cómo te va a sentar. Te dice que se ha medido, que se ha ensayado y que está pensada para un usuario estándar. Todo lo demás, desde la talla hasta la regulación, lo decides tú al sentarte y probar. Cuando compares, abre una selección de sillas de oficina ergonómicas con esa lista en la mano.
Sobre el equipo editorial
Este artículo lo elabora el equipo editorial de SientateBien, especializado en ergonomía y en mobiliario de trabajo, estudio y gaming. La información se basa en normas y guías técnicas públicas, como la EN 1335 o las guías del INSST para puestos con pantalla, en la documentación de los fabricantes y en principios de ergonomía reconocidos. Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario: si tienes dolor o una lesión, consulta a un médico o fisioterapeuta colegiado.
Última actualización: 3 de octubre de 2026










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